Cataluña no es un país, es un mundo. No es el mundo prometido que está por venir, es el mundo que crea el mundo. El uno de Octubre de 2017 no es un día, sino la forma perdida, es decir, la guerra a la que huímos para poder pedirnos perdón y para poder volver a escribir, no ya la historia, sino Cataluña. Esto significa que la guerra con España no es una guerra, ni tampoco es con España, sino que ha sido el despertar doloroso de quien se olvidó de si misma y se convirtió en su peor versión; de quien se convirtió en un país.

Hoy, los países, como cualquier otra cosa, solo tienen derecho a un futuro y a una historia que aceptan a cambio, de presente y pasado. Ese es el requisito para poder ser o existir. La mala noticia para Cataluña es que siempre existe, porque decir Cataluña es someterse al lenguage. El nacionalismo catalán, secuestrado y expuesto, no es catalán. Las "estelades", incluso el lazo amarillo, son las formas mudas que nos sitúan en la tierra, el único vínculo por el que Cataluña realmente lucha.

Nadie en España, ni en la Unión Europea, se opone a que Cataluña se exprese libremente o se independice. Simplemente no ven Cataluña. Lo que sea que España y la Unión Europea estén haciendo, se lo están haciendo a España y la Unión Europea que se permiten la fuerza de los que dejaron de ser o nunca fueron. Mientrastanto Cataluña ya ha hablado, y está hablando sobre ti.

Lo que sucede en Cataluña no es una guerra por el discurso o el relato. No lo es porque el uno de Octubre entregamos el discurso para poder salir a luchar, sabiendo que sin discurso no se gana. Esa lucha cuesta por el poder que te otorga y conlleva, pero esa es, quizá, la única manera de recordar al pasado que no se olvide de nosotros.

Cataluña es lo más parecido a un país nómada que nadie sabe que es el enemigo. Un enemigo que es lo más parecido a una persona. Una persona que no es imagen, sino la palabra femenina que nada necesita para expresarse. Una palabra que es lo más parecido a una cultura que lucha por diluir su identidad en el futuro porque sabe que esa es la forma de dirigirse al pasado.

Cataluña, hoy, lucha por ser lo más parecido a Cataluña porque sabe que, hoy, después del uno de Octubre de 2017, sólo ella es Europa y sólo ella es España.

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