Soy la mar, mediterráneo. Ni la luz, ni el color. Soy un loco, sin patria, de olor a salitre, que apestará tu casa si me dejas entrar.

Soy un traidor que no perdona. Que desprecia la tierra que le roba el nombre y se refleja en el cielo con envidia. Demasiado oscuro para ser un salvaje. Detesto la tierra inherte que sólo desea nada. Me consumo. Ir y venir. Constante y ardo el fuego porque es posible.

Quédate con tu arte de guitarra contenta. Mira mi garganta si eres capaz. Si me llamas loco te destrozo. Yo parí a las madres que se olvidaron de mi. Las playas te las escupo a la cara y me baño en tus palabras justas inundadas de desperdicios.

Entiendo el mundo muerto. Nunca oirás quejarme pero si intentas beber el sonido de la marea seré yo quién me vacíe y te llame mar, mediterraneo.

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