La naturaleza ha muerto y gracias a esto, hoy podemos creer mejor en Dios. También gracias a que la democracia nos protege... si no fuera porque los ateos creen que es Dios.

Como ya pasó antes con Dios y con la naturaleza, hoy la democracia está en peligro. Los ateos y ateas intentan protegerla inventando un enemigo. Todos conocemos los nombres de ese enemigo. Hay gente que cree haber visto a la naturaleza. Yo creo haber visto a la democracia con forma de animal.

La democracia no puede tener enemigos porque la democracia es también y sobretodo, la barbarie. Lo que está sucediendo en Europa, Occidente y a nivel mundial es que la democracia está buscando los límites tan necesarios para evitar ser secuestrada.

Los límites de la democracia no están en la Constitución ni en ningún otro libro. La democracia, al igual que la educación, es una cuestión espacial y por tanto sus límites son arquitectónicos. Cuando no encuentra estos límites, la democracia sucede, y sucede fuera del Estado por supuesto, pero fuera tambien de los países y de la ley.

¿Pero qué sucede cuando vives en un estado democrático y éste se gira en tu contra y te ataca? Bien, para empezar habría que decir que eso no es verdad. Los estados democráticos pueden no ser perfectos pero sin duda son mejor que cualquiera de los otros sistemas. Lo único que puedes hacer entonces es preguntarte una y otra vez porqué te ataca un estado democrático y cómo es posible que sientas incluso su odio de tan cerca aún siendo el odio, una palabra en la que nunca creíste.

Unos de los límites de la democracia es que la democracia es una dictadura no secuestrada por el arte, con aspecto de animal. Otro de sus límites es que la democracia es el milagro que sucede sin permiso de Dios y del arte cuando el milagro aún no se ha producido.

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