La generación de mis padres, demasiado orgullosa para aceptar ayuda, se rebeló, buscó la estabilidad y progresó. Mi generación, demasiado orgullosa para no ayudar, huyó, recorrió Sudamérica y se pegó un tiro. ¡Y todavía se atreven a llamarnos la generación perdida!

Hace ya tiempo mi generación perdió la opinió entre miles de cadáveres y no sabemos si es justo o no. Como tampoco era nuestra ni siquiera pudimos sentirnos culpables. En su lugar nos dieron una guitarra escuálida y triste que se arrepiente de nosotros y también nos dieron el mundo que cambiamos varias veces para que miles de cadáveres se alegraran por nosotros. Dicen que nos manipularon para que pensáramos libremente. Yo creo simplemente que fue un trato justo.

Pasamos años enmudecidos, resistiendo, tanto tiempo diciendo en blanco y sin dar nuestra opinión a gritos, que al final resultó que nos la prohibieron. Secuestraron nuestra voluntad, nuestro voto y nuestra palabra sin saber que ya no nos quedaba nada de todo eso y quizá ignorando que cuando luchas lejos de las trincheras no necesitas tener razón.

Al igual que la generación de mis padres que para poder pegarse un tiro tuvieron que madurar y para madurar, tuvieron que ir acumulando palabras, para mi generación, la única forma de madurar ha sido pegarse un tiro y para eso, hemos tenido que renunciar a las palabras. Es obvio pues que el grave problema de mi generación es la falta de violencia.

Mi generación ya sabe que sin el lugar que proporciona la violencia y la guerra no se puede ser generación pero no tiene con qué pronunciarlo. Mi generación, sin enemigos, está a punto de no poder ser perdonada.

Por eso quizá deberíamos volver a situarnos en ese lugar sagrado que existe en la diferencia entre tú y yo, ese espacio de vida y civilización que es nosotros. Básicamente porque nosotros es la objetividad necesaria para poder hacernos preguntas y a la vez, la subjetividad de los otros.

La gran diferencia entre tu y yo es nosotros. Ese debe ser el lugar de encuentro cuando mi generación dispare y quiera poder decir que lo ha hecho.

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