La izquierda, con todos sus ismos, nos robó la revolución que tiene en casa y trata como a una hija. También nos robó el egoísmo, y eso sí es grave, pues sin egoísmo no hay ideas, sólo un mal padre que no te permite dejar de ser artista. Las madres que se sacrifican lo hacen en contra de la revolución y de forma egoísta que es la única idea posible del amor y quizá de todas las cosas.

La izquierda, con todos sus ismos, no soporta a esas madres y las combate de todas las formas, que también nos fueron robadas. Las madres que no responden a esas formas, que no saben someterse y que por eso dialogan, inspiran al hombre a recuperar la guerra que es la forma perdida.

La izquierda, con todos sus ismos, también nos robó el tiempo que es el Gran Padre al que someterse intentando derribarlo. Ese el proyecto de la izquierda y su futuro, la línea recta que da sentido a un pasado que no quieren que nos recuerde.

La izquierda es inocente que es lo único que no nos ha robado.

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