No es extraño. Comprendo. Siento y comparto. Ayúdame, por favor. Quiero estar contigo y la única forma son unos zapatos rojos. Mira, me importa muy poco todo lo demás, no sé qué es, no puedo preocuparme. Perdí tantas cabezas a lo largo de mi vida, cada segundo respirado era una cabeza loca de sentido y perdida.

Unos bonitos zapatos rojos... ¡Dime, ¿hay algo mejor?! No me refiero a esos zapatos baratos, con olor a petróleo y calidad de todo a cien, sino a los caros, con buena suela y buen tacón. Y no me parece extraño que sea lo único que necesito para quedarme aquí, plantada en la realidad... ¿Me comprendes Alicia o desvarío?

Ya lo perdí todo.

Fue una noche... ¡Genial! ¡Nos los pasamos de miedo! ¡La música increíble...! Lo de siempre, no pienso volver a salir, la gente pasadísima... Conocí a una persona... Hablamos, no iba con ningún rollo raro. No sé, conectamos... ¡Uf, qué horror! Se le veían las intenciones, iba a lo que iba... Y ocurrió, así, sin más.

Y ahora, ya sabes, me dejo llevar… ¡Aunque me fastidia no poder volver a llevar sombreros! Y aquí estoy, más que nunca, y aunque LO ignoro, llevo mis flamantes zapatos rojos y aunque LO ignoro, PLEASE, PLEASE. Lo único que no sé es cuál es el verdadero orden.

¿Cuánto más sola, más AMOR, o cuánto más AMOR, más sola?

¿Cuánta belleza cabe en unos zapatos rojos? Hablo en serio, ¿cuánta belleza puede caber o podemos dejar que quepa?

¿Es justo que tú no me entiendas? ¿Es justo crear poesía? ¡Joder, de verdad, esto es una mierda!

De acuerdo, vayamos al quid de la cuestión. Toda la CONSCIENCIA en unos fantásticos zapatos rojos, donde el dibujo y la escritura se cruzan en un solo gesto muy pequeño. En un solo deseo muy pequeño.

Neti, neti. Creo que estamos más solos que la hostia. No es eso, no es eso. Un maravilloso par de zapatos rojos es INCONSCIENTE o no será. Bla, bla, bla…

Sin duda, sin cabeza y desnuda es lo único que puedo decir, dibujar o soñar.

PLEASE, PLEASE.

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